Cartes a la Mort – 3

Porto Colom, 31 de mayo de 2095

Estimada Muerte:

Me llamo Mar. Tengo 95 años y estoy sentada en mi silla de terciopelo gris ciendo que la vida se me va. Te escribo esta carta para solicitarte que no me lleves de este mundo porque aún me queda algo pendiente, una vivencia especial que empezó hace 80 años.

Cada verano iba a casa de mis abuelos, a veranear en Porto Colom. Allí tenía un grupo de amigas, a las cuales conocía desde que éramos pequeñas. En el verano de 2015, empezó con el día del Carmen. Esa noche mis amigas y yo conocimos a mucha gente nueva, entre ellos Guillem Mestre. Cuando le vi por primera vez, me enamoré de él. Pero no solo me gustó a mí, sino que también le gustó a mi amiga Nicola McGinnes. Ella era, sin duda, la chica más guapa de nuestro grupo. Roser, otra muchacha de la pandilla, nos la presentó. Yo me moría de vergüenza, en cambio a Nicola no parecía importarle mucho. Al día siguiente, fuimos a la playa las de siempre, íbamos a la playa a la misma hora. Guillem me saludaba cuando me veía, y también me sonreía. Un día me pidió el número de teléfono y empezamos a hablar. No me lo podía ni creer: el chico del que me había enamorado estaba interesado en mí.

Durante esos días todo fue perfecto. Nos conocimos y hablamos diariamente, pero Nicola volvió de su viaje y Guillem empezó a fijarse el ella. Desde ese día me di cuenta de que sería un amor imposible y que no podría competir con ella. Decidí olvidarme de Guillem, ya que era inalcanzable porque lo veía cada día con mi amiga.

Su amor no duró más de un mes. Cuando se acabó, Guillem y yo volvimos a ser amigos. Yo iba cada día a su casa y a la hora de volver, él me llevaba a mi casa con su moto. Me di cuenta de que todavía seguía enamorada de él, pero no podía hacer nada porque él seguía enamorado de Nicola.

Los días pasaron, al igual que el verano, y la última noche, el 5 de septiembre, hicimos una fiesta de despedida. Inesperadamente, Guillem me pidió que le acompañara a un sitio, y me llevó con so moto al faro. Allí me dijo “Te quiero, Mar”, y después me besó. Fue el día más feliz de mi vida.

Durante los tres siguientes veranos tuvimos una relación preciosa. En septiembre de 2018 se acabé definitivamente, ya que los dos nos fuimos a estudiar a diferentes zonas de España.

No volví a saber nada de él hasta el día de mi boda. Me casé en 2030, con Jaume Prohens, el que fue mi marido durante cincuenta años y con el que fui muy feliz hasta el día de su muerte. Jaume me dio dos hijos preciosos; Guillem y Kenai, y estos, a su vez, cinco nietos. Durante todos los años que vivimos juntos fuimos muy felices y no los cambiaría por nada del mundo.

Ahora, que han pasado unos quince años de su fallecimiento, me gustaría saber si Guillem sigue vivo, si se ha casado y si tiene hijos.

PD déjame vivir hasta que me reecuentre con el amor de mi vida.

Mar Gelabert Díez  4t ESO