l’arbre de les ombres

JAMES-BROWN-2La història que han creat els alumne de 1r d’ESO, ha d’acabar amb una de les imatges de la web jamesbrowne.com.  Hi ha un total de 17 imatges de les quals han triat una .La seva història ha de contenir introducció, nus i desenllaç.

EL ÁRBOL DE LAS SOMBRAS

Había una vez un niño de diez años llamado Tomás. Cada mañana, al despertarse, iba corriendo a casa de su abuelo para no perderse ninguna de sus historias.

Un día, su abuelo le contó una leyenda de la ciudad en la que vivían. Una leyenda llamada “El árbol de las sombras”.

En lo más profundo del Bosque Negro, había un árbol. Se contaba de él que concedía tres deseos. Un día, un niño llamado Austin, un pequeño bastante curioso y valiente, se adentró en aquel bosque y encontró aquel árbol tan maravilloso. El árbol le dijo que él concedía tres deseos, pero antes de que el niño pudiera pedirlos, desapareció. Nadie supo qué había pasado con Austin.

Cuando el abuelo terminó de contarle el cuento a su nieto, Tomás le preguntó:

  • Pero abuelito, ¿por qué se llama “el árbol de las sombras”, si concede tres deseos? ¿Y estás seguro de que nadie supo nada más de Austin?
  • Nadie sabe qué pasó con Austin. Y se llama “el árbol de las sombras” porque, como aquel muchacho desapareció, creemos que el árbol le hizo algo y le tiene rencor a las personas, o algo parecido –le respondió el abuelo.
  • ¿El árbol sigue en el Bosque Negro?
  • Si – afirmó.

Cuando Tomás se fue de la casa de su abuelo, quedó con sus dos mejores amigos. Uno de ellos se llamaba Carlos. Era un niño inquieto y parecía que estaba dispuesto a arriesgar su vida por sus amigos. Su mejor amiga se llamaba Pilar. Era muy lista y se tomaba muy en serio todas las cosas.

Cuando Tomás les contó la historia, les propuso que fueran a aquel bosque y encontraran aquel árbol.

Carlos estaba un poco asustado por lo de la leyenda, pero igualmente quiso ir. Pilar estuvo de acuerdo con aquella aventura, pero opinaba que no podían desaparecer así sin más.

  • ¡Ya lo sé! Mañana por la noche mis padres tienen una reunión muy importante y, al día siguiente, no estarán porque tienen que presentar una exposición. Les podría decir que hemos quedado los tres en casa de uno.
  • Me parece buena idea; yo también se lo comentaré a mis padres –comentó Pilar.
  • Tendríamos que coger cada uno un poco de comida y agua –informó Pilar.
  • Sí, y una brújula por si nos hace falta –dijo Carlos.
  • De acuerdo. Mañana por la tarde, a las cinco, nos reunimos justo en frente de la entrada del bosque –comentó Tomás.
  • ¡Vale! –afirmaron Carlos y Pilar al unísono.

Al día siguiente, los tres amigos se reunieron como habían acordado, en la entrada de aquel terrorífico bosque.

  • De acuerdo. Lo tenemos todo –dijo Tomás. ¿Preparados?
  • Sí, contestaron ilusionados Pilar y Carlos.

Mientras se adentraban en el oscuro bosque, empezaron a ponerse nerviosos y a temer aquel extraño lugar. Cuando anocheció, decidieron irse a descansar, pero no sabían a lo que tendrían que enfrentarse al día siguiente…Estaba amaneciendo, cuando Tomás y sus amigos reanudaron el camino.

  • Chicos, creo que me voy a volver a mi casa… -comentó Carlos.
  • ¡¿Qué?! –dijo Pilar.
  • ¿Ahora quieres volver? ¿Después de lo que hemos caminado? –preguntó Tomás.
  • ¿Qué pasa si te pierdes? Estarás solo –se preocupó Pilar.
  • Bueno, mirándolo de ese modo,… mejor no me vuelvo –decidió Carlos. Pero exactamente, ¿a qué hemos venido?
  • Hemos venido a encontrar “El árbol de las sombras” y averiguar qué pasó con el niño de la leyenda –contestó Tomás.
  • Venga, chicos, no os entretengáis. Cuando antes lleguemos, menos sospecharán nuestros padres –informó Pilar.

Siguieron caminando, hasta que se encontraron con un gran río.

  • Tendremos que nadar –dijo Pilar.
  • Mmm… no sé nadar –comentó Carlos.
  • Yo te ayudaré –dijo Carlos.

Cuando Pilar ya había cruzado el río, este empezó a tener más corriente, y cuando Carlos ya estaba llegando al final, recordó que su amigo no sabía nadar. Carlos se lanzó al agua y salvó a Tomás, que ya estaba tirado en la deriva. Pero antes de que Carlos pudiera salir, la corriente se lo llevó y cayó por una cascada.

Tomás y Pilar lloraron su pérdida durante horas, pero estaban decididos a no abandonar aquel interminable y doloroso viaje. Después de una cuantas horas más de caminar, Tomás divisó a lo lejos un árbol que era diferente a los demás.

Pilar, ven, creo que lo he encontrado –comentó Tomás.

Cuando se acercaron, vieron cómo el árbol le salían dos pequeños ojos, una gran nariz y una boca.

  • Veo que habéis llegado hasta mí, al fin y al cabo –dijo el árbol.
  • Sí –respondieron Pilar y Tomás a la vez.
  • Ya que estáis aquí, os voy a ofrecer tres deseos –les informó el árbol.
  • De acuerdo.
  • Mi primer deseo es que me digas qué pasó con un niño llamado Austin –solicitó Tomás.
  • Austin,… ¡Ah! Ya me acuerdo. Aquel niño fue un increíble misterio. Respondiendo a tu pregunta… desapareció, ¿sabes cómo? Lo atrapé abriendo mis ramas –respondió el árbol.
  • Pero, pero… ¿por qué? –le preguntó Tomás.
  • Porque así lo decidí en ese momento –le respondió el árbol.
  • Entonces, ¿dices que Austin está bajo tus ramas? –se preguntaba Pilar.
  • Sí, pero está muerto –contestó el árbol. Siguiente deseo.
  • Mi segundo deseo es que me respondas a si das mala o buena suerte –solicitó Tomás.
  • ¿Tú que crees? He atrapado a un niño, he matado a todas las personas que han intentado entrar en el Bosque Negro y he ahogado a tu amigo –le respondió el Árbol de las Sombras.
  • ¿Tú has matado a Carlos? –exclamó Tomás llorando.
  • Sí.
  • ¡Eres un monstruo! –exclamó Pilar. Tercer deseo.
  • Deseo que nada de esto haya pasado.

Y así fue. Después de que el niño pidiese su deseo, se despertó en su cama, la misma mañana en la que abuelo le iba a contar esta historia.

Lucía Ginard 1º ESO