Escritura Creativa de 2º ESO

En este apartado publicaremos los Escritos Creativos de los alumnos de ESO seleccionados por su profesora Patricia Guasp

Continúa al comienzo literario de La guerra del fin del mundo de Mario Vargas Llosa.

El hombre era alto y tan flaco que parecía siempre de perfil. Su piel era oscura, sus huesos prominentes y sus ojos ardían con fuego perpetuo.

Tenía el pelo oscuro y en abundancia. Su frente era amplia y con un gran lunar marrón chocolate en el lado izquierdo. Sus orejas eran diminutas y estaban decoradas con dos grandes pendientes plateados. Sus ojos eran de un azul penetrante e hipnotizador. Tenía grandes y oscuras pestañas, y unas finas y alargadas cejas que parecían cubrir toda la parte inferior de su frente. Poseía una nariz aguileña y amoratada, por culpa de una sangrienta pelea que había hecho cambiar su vida. Debajo de ésta, se encontraba una gran boca, con labios agrietados y marcados por una gran cicatriz provocada por un cuchillo. En el interior de esta cavidad, se hallaban dos filas desordenadas de grandes y sucios dientes. Tenía una barbilla alargada y huesuda en la que se dejaba ver otra de las cicatrices que marcaban todo su cuerpo.

El suyo era un estrecho y alargado cuerpo repleto de lunares. Se podían observar sus pequeños hombros. Sus brazos eran flacos y desembocaban en unas manos finas y alargadas con dedos esqueléticos y uñas amoratadas. El dedo pulgar de la mano izquierda estaba cubierto por una venda, ya que le faltaba esa uña.

No era muy peludo. Situado en la parte inferior de su estómago tenía un gran ombligo. También poseía unas piernas delgadas y muy largas, y unos pies muy grandes.

Contaba con una voz grave y muy profunda.

Era un hombre afable, ameno, hospitalario y un poco ingenuo. Pero aquella batalla lo había cambiado todo. Se había convertido en un hombre malicioso, antipático y poderoso.

En la batalla luchócontra un hombre inmenso que iba insultado y menospreciado todo lo que veía. Un día, el gigante se convirtió en el hombre más poderoso de aquellas tierras, cosa que a nuestro protagonista le dio envidia. De esta forma, el gigante y el joven se enfrentaron:

  • ¡Oye, tú, gordo! Eres descarado. No te conoces ni a ti mismo y cometes el crimen de abuchear y ofender a todo el que ves. Búscate primero los defectos y reconócelos.
  • Espárrago, cierra el pico. Yo soy el más fuerte y el que manda aquí.
  • No por ser más fuerte, superas a los demás en otras cualidades.

Y ya os podéis imaginar cómo acabó la historia.

El zagal se enzarzó, en una sangrienta pelea, contra el gigante. Seguramente el monstruo era más grande y fuerte que el mozo, pero no más astuto. Tras un par de puñetazos, el chiquillo cogió una piedra y se la lanzó al trol. Este cayó al suelo y se desangró hasta morir. Desde aquel día, el joven fue un héroe, por lo que se convirtió en un adinerado y descortés mancebo.

Este muchacho tenía por nombre David, y el cíclope, Goliat.

Sara Rosales 2n ESO